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¿VOTO OBLIGATORIO O FACULTATIVO?

  • Foto del escritor: Zury
    Zury
  • 26 nov 2020
  • 2 Min. de lectura

Cada cuatro años, previo a las elecciones, los ecuatorianos se cuestionan sobre la posibilidad de implementar en el país el voto facultativo. Muchos lo justifican, y con justa razón, por su hastío ante la corrupción incesante dentro del ámbito político. Sin embargo, el no acudir a votar ¿es la mejor solución o es la más fácil?


Muchos dirán que la solución está en hacer del voto un ejercicio facultativo, para que acudan a votar únicamente las personas que sienten un interés por la política e invierten tiempo en analizar su voto.


Esta opción daría como resultado una mayor competitividad electoral y, quizás, una mejor calidad en la participación, debido a que los candidatos tendrían que esforzarse más en convencer con propuestas claras y eficientes a ciudadanos involucrados e interesados en el manejo del país, algo que suena bastante bien.

Sin embargo, bajo este supuesto, estaríamos absolviendo de una responsabilidad ciudadana a gran parte de la población, al tiempo que se registraría una alta tasa de ausentismo.

Y, si somos más negativos - y realistas- a votos a cambio de pagos. Lo que se traduciría en elecciones con una mínima cuota de legitimidad y representatividad. Ante esa situación, ¿qué tan dispuestos estamos a ser parte de un país donde las decisiones de algunos representantes -a quienes desconocemos- marquen el rumbo de la sociedad y tengan consecuencias directas en nuestra vida cotidiana?


Actualmente con el manejo de la pandemia, hemos sido testigos de la importancia y lo que implica las decisiones del Gobierno en nuestra vida cotidiana y sus consecuencias tanto en lo social como en lo económico. Por eso, el optar por el voto facultativo en un entorno caracterizado por ciudadanos no interesados en la política, sería el camino más fácil, pero no el correcto.


En lugar de reducir el debate a la exigencia de la libertad de votar, enfoquémonos en involucrarnos políticamente; en ejercer control sobre la gestión de quienes administran nuestro recursos; en ser conscientes al momento de elegir.


El voto también es una manifestación de rechazo y si estamos cansados de la corrupción y del actual sistema político, entonces, en las elecciones del 2021, enviaremos un mensaje de rechazo a aquellos partidos que buscan el poder sin haber trabajado por la sociedad. A quienes nos ofrecen candidatos carentes de ética y moral.


Esa acción dará un mensaje y seguramente hará que nuestros partidos políticos se planteen una nueva forma de hacer política.

La solución, por el momento, está en involucrarnos porque el compromiso con la democracia es dual. Después de hacer conciencia sobre ello, quizás y con suerte podremos hablar de un voto facultativo.

 
 
 

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