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El fin de los días de encuentro...

  • Foto del escritor: Zury
    Zury
  • 10 oct 2021
  • 2 Min. de lectura

La celebración por la Independencia de Guayaquil estuvo marcada por un discurso alejado del tan anunciado “Ecuador del encuentro'' de los días de campaña electoral del presidente Guillermo Lasso.


Por un lado, el primer mandatario defendió el proyecto de Ley de Creación de Oportunidades y acusó a la Asamblea Nacional de ser “insensible e incapaz de responder a las necesidades del pueblo” y la gran culpable de que aun no pueda cumplir con sus promesas de campaña. Sin embargo, no mencionó que el proyecto de Ley no cumplió con el requisito de unidad de materia y, por ende, no calificó para debate.


Por otro lado, sobre el escándalo de los #PandoraPapers y su participación en compañías offshore, el Presidente dejó en claro que él cuenta con un patrimonio honesto, que cumplió con la ley y que son otros “los verdaderos evasores de impuestos y pronto se lo sabrá”. Es decir, intentó desviar la discusión social e investigación de los paraísos fiscales, apelando a la intimidación y amenaza hacia aquellos que lo denuncian.


Por último, el jefe de Estado arremetió una vez más contra las protestas de octubre de 2019 diciendo: “Octubre no es anarquía, es concordia (...) octubre nacimos como democracia”. Así, marcó una clara distancia de las manifestaciones y un encriptamiento directo a quienes salieron a las calles, incluidas las víctimas de esos días, y las organizaciones sociales que velan por sus derechos.


A nadie dejó indiferente el discurso del Presidente de la República por las fiestas octubrinas, pues dejó a un lado el manejo de la conflictividad política y social a través del diálogo y el encuentro, pero además tomó distancia del consenso con el Legislativo y enterró octubre. Todo ello, revela un nuevo rumbo en su estrategia de Gobierno y un tono más agresivo en su relación con otros poderes del Estado.


El discurso de unidad fue sustituido por la clásica acción de responsabilizar a los otros. Un discurso que mantuvo tanto a Correa como a Moreno en el poder y que promovió la polarización social en nuestro país. Un discurso que convierte a Lasso en todo lo que alguna vez criticó y que nos regresa a un Ecuador con gobernantes alejados de la democracia y de soluciones reales a la crisis social y económica que vivimos los ecuatorianos, con carente capacidad de negociar y lograr consensos más allá de sus diferencias.



 
 
 

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