De sujetos programados a seres vivos
- Zury

- 1 abr 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 20 abr 2020

Es tan extraño lo que nos sucede, estos días parecen irreales y hasta sacados de una película de ciencia ficción en la que la humanidad ha sido privada de su libertad; una libertad que nos parecía tan inherente a nuestros días y que hoy -por una amenaza viral- no está más. Días en donde los animales han regresado a su hábitat natural, en donde el cielo es más limpio y el planeta respira mejor tras la ausencia de los seres humanos. Días en donde sentimos que el final de la vida como se la conocía, está cada vez más cerca.
Han transcurrido más de quince noches desde que empezó el aislamiento y la incertidumbre no ha cesado.
Peor aún, el encierro físico ha afectado por completo a una generación acostumbrada a observar el mundo a través de su celular y de su trabajo, a ser considerada sujetos programados o materialistas. En estos seres han aparecido sentimientos como la angustia, la ira, el miedo y la depresión como consecuencia del confinamiento; parece imposible pero lo ha hecho, aunque también el aislamiento los ha despertado.
Y al abrir sus ojos ha aprendido a volar dentro de sí mismo y a valorar más todo. A buscar su libertad dentro de cosas sencillas como cocinar, leer, reír, amar, cantar. Para esta generación, ya nada será como era antes, ni las relaciones amorosas, ni los abrazos, ni el trato con el resto, ni las reuniones o los encuentros pequeños con sus amigos o familiares. Nada será como antes, todo será distinto.
La primavera llegó y junto a ella también surge una generación nueva llena de personas más reales, quizá más humanas y más críticas.
Seres vivos que continuarán soportando todo, más de lo que creen y, a la vez, buscando el faro que les guíe al camino de retorno a las calles lúcidas del pasado. Aunque esta vez, ojalá lejos de lo material y más cerca de la solidaridad, la humanidad y la verdadera libertad.





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